- – ¡No hagas eso!
- – No te salgas del dibujo, colorea por dentro.
- – Si no haces lo que te dicen te van a regañar. Voy a decirle a tu papá/mamá para que te regañe.
- – Aprovecho que no está el jefe para que no me diga después que… (puede que sea más un pensamiento no hablado)
- – ¿Hay policías?, no, entonces siga derecho en el semáforo, o estacione en esta zona que no es permitida, o aumente la velocidad que la carretera es para ir más rápido…
- – Si peco, pero luego rezo, ¿entonces empato?
- – No llore, qué va a pensar la gente… Ay, mire cómo lo mira esa persona…
Curioso sería si pensamos en ¿cuántas veces hemos oído, pensado o dicho este tipo de frases?, y ¿si hoy nos fijamos en qué tanto le tememos al «regaño»?
He leído este versículo varias veces, y normalmente la primera parte es la que más he oído, pero haberlo leído completo me permitió ver algo nuevo, hacemos lo que hacemos por temor al castigo, en algunas ocasiones, aunque no nos demos cuenta.
1 Juan 4:18
En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. (NTV)
Tener una excusa lista mientras llegamos tarde, preparar un regalo para mitigar un impacto, no salirnos de la línea para «colorear», decir las palabras más adecuadas según lo que el otro desearía escuchar… ¿Y cuántas actitudes más has visto o te has visto hacer, solo para evitar el «castigo»?
Y, ¿por qué le tememos al castigo, a la sanción, al llamado de atención, a la disciplina, a la corrección?, y no solo de golpes, puede ser con palabras o miradas, como esas que descalifican en pocos segundos.
Podría ser, porque en ocasiones se ha pensado que el amor es tan permisivo que no corrige, pero es falso. Y creo que también puede ser, porque el amor bondadoso, fue mal llamado amor-dañino, que no corrigió ni enseñó sino que limitó y coarto.
Tal vez, muchas cosas fluirían mejor si no hubiese tanto temor al regaño, porque esto nos conlleva a un mal enfoque, al del error, a pensar en que algo saldrá mal, a creer lo que no debemos creer y a pre-ocuparnos.
¿Qué pasa si derramas la bebida, si colorea el niño por fuera de la línea, si algo no es perfecto… Es una tragedia o podría tener solución?
Dios permita que experimentemos plenamente su perfecto amor, para que podamos decir confiadamente: el amor perfecto, de Dios, echa afuera todo temor.
Excelente mensaje de rfkexion.
Me gustaMe gusta