¿Cuánto amor podremos dar?

el

Desde pequeños hay comunes consejos de quienes aman y quieren proteger: -«Si te pega, pégale»-; -«No te dejes»-; -«No seas bobo, defiéndete«; -«Me dices y yo veré qué hago»-… Y así, un listado que podría ser más extenso, si vamos a cada nación donde se habla el muy diverso español.

Pero una vez más, Jesús, sorprende con una acción sencilla, concreta y contundente:

Lucas 22:49-51

49 Los que estaban con Jesús, al ver lo que pasaba, le preguntaron: —Señor, ¿atacamos con espada?

50 Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. 51 Jesús dijo: —Déjenlos; ya basta. Y le tocó la oreja al criado, y lo sanó. (DHH)

Jesús no respondió con agresión, ni con quejas, ni autonconmiseración, Su amor una vez más:

  • Superó los límites de la razón;
  • Retó las costumbres humanas;
  • Fue misericordiosamente restaurador;
  • Careció de egoísmo, le importó más el criado que su difícil situación;
  • No fue pasivo sino activo, porque se ocupó del bien del otro;
  • Dio más de lo que se esperaba, porque incluso sanó al criado;
  • Actuó con autoridad, disciplinó a sus discípulos;
  • Enseñó con el ejemplo, siguió educando a sus discípulos incluso en ese momento;
  • Enmendó el daño que había hecho su apresurado discípulo;
  • Sobrepasó el dolor y la rabia que hubiera podido estar sintiendo en ese momento por la traición de Judas… Y no porque hubiera tenido un retiro o tiempo para calmarse, fue inmediato; Judas acababa de darle el beso para entregarlo.

Dios no solo nos pide que amemos diferentes, nos enseña cómo podemos hacerlo a través de lo que vivió Jesús… ¿Mucho esfuerzo?, quizás sí, pero valdrá cada miniesfuerzo para lograr grandes esfuerzos.

¿Cuánto amor podremos dar?, depende de cada uno averiguarlo.

Deja un comentario