Desde pequeños entramos en el grupo de los «coleccionistas de cartones» sin darnos cuenta, y cuando salimos del colegio hay una gran demanda para que sean muchos más los cartones que agreguemos a la colección, antes duraban años, ahora el afán los ha hecho los estudios tan cortos que las instituciones entregan y entregan aun con ahorro de papel, llega un documento al correo y ya está.
Esta búsqueda de cartones, suele asfixiar la respuesta sobre quiénes somos y hasta los énfasis o los enfoques de los «cursos» parecen los apellidos de quien responde.
Y ni qué hablar del tiempo, el segundero parece un hacha, delgada y afilada que corta la tranquilidad de los ojos que lo ven avanzar.
¿Has oído personas que se quedaron en los derechos pero olvidaron que había deberes?, a veces parece que vivieran en el estrado de la eterna defensa; y no es porque no hayan que había algo más es porque tan solo quieren vivir montados en un carrusel de luces, dulces y fantasías.
Recuerdas los depósitos «sin espacio» (haz click aquí para ver el escrito), a veces tener tantas cosas: tareas, roles, ocupaciones, pensamientos simultáneos, sentimientos acumulados, o distracciones, nos impiden dar buen fruto.
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Lucas 8:7, 14
7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. 14 La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. (RVR 1960)
Quizás si algo no está dando fruto, no sea porque algo se haya interpuesto y haya desviado la semilla como lo contaba el sembrador en la primera página de su bitácora, o porque algo nos haya empujado a la huida, como lo explica en la segunda página… Simplemente, a veces no hay fruto porque nos ocupamos de lo urgente y no de lo importante, de lo que será riqueza en la eternidad y aunque intenten moverlo, inmóvil será.
Sí hay cosas que parecen de vida o muerte ahora, pero cuando la fe es nuestro escudo (efesios 6:16), muchas tormentas podemos atravesar, quizás con alguna herida, pero habremos podido pasar, todo dependerá de qué tan lejos permitamos a nuestros ojos mirar.
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