Página 1, de la bitácora de un sembrador

Luego, el sembrador entregó, al ave que volaba sobre el río, un pequeño libro con anotaciones sobre algunas semillas que había estado intentando sembrar en aquel sitio.

Página 1

Lucas 8: 5, 12 

 El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. 12 Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. (RVR 1960)

La primera página hablaba sobre las semillas que cayeron cerca, pero no dentro del río. Para explicarle un poco mejor, le decía que eran como esos programas de televisión o libros de confusa autoayuda que plantean algo que parece coherente y con sus palabras sacan a volar la semilla, como si le dieran un puntapiés y fácil se perdiera por débil ser; o como esa actitud de los que reciben los regalos con las manos cerradas; o como los «que pasan por el que no es su camino», y meten la mano o soplan para que la semilla se desvíe de su objetivo.

Quizás no tan ajena sea esta historia para ti… Posiblemente si tomaras un café con Jesús, podrías recordar las semillas que han caído junto al camino porque las esquivabas, cambiabas de carril o estabas tan distraído que ni cuenta te dabas de que allí estaban; o porque alguien pasó, metió su mano o sopló y la desvío (con intención o por omisión, pero la desvió).

El sembrador había querido que la semilla cayera adentro, pero por obstáculos que se interpusieron o porque el terreno parecía tener una resbalosa coraza, al lado había caído y no había sobrevivido.

¿Recuerdas alguna semilla (de la Biblia) que hayas oído, que hubiera sido quitada de tu corazón, en la que por alguna razón ya no crees hoy o que oíste y te gustaría atesorar?, que el Espíritu Santo de Dios, te permita encontrarla para que en ti pueda ser sembrada y buen fruto dar.

 

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