-«De muchas corrientes se pueden beber aguas»-, le decía un león a otro, y continuaba diciendo: «buscar agua que hidrata cada célula de nuestro cuerpo; aguas que calmen la sed y que no sea solo por un momento, aguas que no estén contaminadas, aguas preferiblemente puras, transparentes (verdaderas)». Pero el que oía no entendía, por esto su elocuente amigo continúo, tratando de explicarle con las siguientes preguntas, para demostrarle que aunque haya muchas aguas no todas son bebibles ni sirven para quitar la sed:
¿De qué corriente tomas tu agua?, ¿has tomado de corrientes mezcladas? (por eso a veces son tan turbias), ¿tomas de diferentes aguas?, ¿eliges el agua según te convenga?, ¿sabes cuál es el origen de tus aguas?, ¿sabes cuál es el origen del agua que tomas?, ¿qué tan cerca está el manantial del que brota tu agua?, ¿es como una fuente o simplemente un estanque que no se mueve y temes perder y por eso prefieres casi ni beber?, ¿te quita la sed?, ¿has tenido que buscar otro conjunto de innumerables gotas porque ya se secó del que solías tomar?, ¿recuerdas el camino para volver a la fuente que sacia tu sed o has olvidado el camino?
Juan 4:14
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (respondió Jesús). (RVR 60)
Solo uno es la fuente de agua que da vida, que sacia la sed, que siempre está cerca y que aunque olvidemos el camino, Él siempre está dispuesto a tomarnos de la mano para volver a llevarnos junto a Él. Hay aguas temporales, aguas que son tan confusas que hasta borroso es su origen, pero tan sólo Jesús es eterno y verdadero, agua verdadera y sin turbulencias.