Para continuar con la serie: «Tu depósito es tu belleza», presento otros tipos de depósitos muy interesantes:
Depósitos «vacíos», son curiosos y a veces paradójicos, porque a veces sí existe el absoluto vacío dentro de ellos, pero en otras ocasiones están tan llenos de «adornos temporales» que cuando se camina dentro de ellos, se siente un frío casi polar, es como cuando el viento sopla y abraza los huesos, ignorando toda posible capa de ropa, piel y músculo que exista. Es como andar en un lugar abarrotado de cosas pero cuando el caminante lo visita es gris, se respira soledad y casi que da temor el andar dentro de él. Es como en esas películas en las que los protagonistas se sientan en un rincón y se preguntan a dónde van, qué de todo lo que tienen vale y si todo ha valido la pena.
Claro, también están los que son vacíos porque nada tienen, son como talleres nunca explorados, como selvas jamás visitadas, es como si se pudiera volar, caminar o nadar dentro de ellos sin límites, pero sin rumbo, sin sentido y con constante inseguridad, porque ni una roca hay para poder apoyarse, la sensación de vacío es abrumadora y casi petrificadora, tanto que los propios pensamientos tienen eco dentro de ellos.
Depósitos «sin espacio», son los que se llenan porque sí, porque tener es una falsa seguridad, porque no importan las mezclas, ni los revueltos de estilos, corrientes, pensamientos ni decoraciones, simplemente se tienen que llenar con afán y con la premura que fatiga y deshidrata hasta el último aliento del alma. Y aveces lo que se tiene no es lo preciso ni lo necesario, se amontonan recuerdos, sentimientos, historias, temores, amores… Pero, es prudente sacar para poder recibir nuevos sentimientos, ideas, aprendizajes, historias y amores.
Para cualquiera de los dos depósitos es bueno siempre recordar esta gran verdad:
Mateo 6:19
19 »No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. (DHH)
A veces no son los dueños los que guardan las cosas, sino que a veces son tan débiles las puertas que casi cualquier cosa puede entrar, por esto, sin importan el tipo de depósito que cada uno tenga, guarde esta verdad como letrero en la puerta:
Proverbios 4:23
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (RVR 60)
otra versión
Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida. (DHH)
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