Grande parece, inquebrantable parece, hasta parece que tuviera super poderes (como si hubiera salido de una inventada tira cómica), ni los granizos de la tormenta más fuerte parecen si quiera rozarlo, ni las aguas más profundas parecen ahogarlo, cuando camina parece no fatigarse ni cansarse, casi siempre parece estar bien y carente de ayuda alguna; lo llaman super-hombre, pero ¿será real?
Pero un día, en medio de su agotador itinerario de tareas, cuando algo extraño paso y tuvo unos minutos «libres», entendió que estaba agotado por primera vez en su vida y que aún debajo de sus fuertes armaduras, a pesar de haber ahogado sus sentimientos a la fuerza y aunque sus manos no hayan aprendido a extenderse para pedir ayudar, supo que si así seguía no aguantaría.
Canceló todas sus citas y se alejó de todo para buscar con calma (algo que no era común para él) alguien o algo que pudiera ayudarlo. Pero a quién pedir ayuda, si nadie parecía lo suficientemente disponible, ni inteligente, ni capaz, ni tan bondadoso… Hubo personas que estuvieron en algunos momentos, hubo cosas que sirvieron por momentos, pero finalmente buscó algo que no caducará y que fuera realmente bondadoso.
Así fue, que buscando -como solamente se encuentra-, un día encontró un botiquín que nunca caduca y un ayudador que trabaja sin descanso y que es bondadosos y el único llamado misericordioso.
La historia cuenta que muchos así han intentado vivir, los cuentos como de juglares y rapsodas sobre super-hombre y super-mujeres son casi innumerables, incluso creo que es fácil identificar los que parecen ser así actualmente, pero hay una gran mentira detrás, porque: TODOS ALGUNA VEZ NOS DAMOS CUENTA QUE NECESITAMOS AYUDA.
Salmos 30:10
10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador. (RVR 60)
Salmos 40:11,17
11 Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. (RVR 60) 17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Salmos 25:6
6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. (RVR 60)
Por esto, ahora, a quien se encuentra dice, no es malo pedir ayuda y ten paz, porque sí que existe un botiquín que no caduca.
16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. (Salmo 41:16 RVR 60)