Las opiniones y los juicios sobre las personas, sus comportamientos, su forma de actuar, incluso sino actúan, son sobremesa de muchas cenas, cafés, o simplemente son el guión de conversaciones a la distancia, y usualmente es sobre alguien que está ausente.
En estos días, recordaba que Jesús se sentaba con pecadores, podríamos decir que eran personas que no eran libres de mancha, sin embargo, él lo hacía porque tenía un propósito y porque él buscaba mostrar un amor diferente, el amor de las nuevas oportunidades. Aunque muchos lo juzgaron, como nos cuentan la Biblia (Mateo 9:9-13, Marcos. 2.13-17; Lucas 5.27-32), él amaba a los que otros juzgaban, rechazaban y criticaban.
Si Dios lo permite, por algo será, pues él que discierne todo pensamiento y escudriña los corazones (Jeremías 17:10; Romanos 8:27; 1 Crónicas 28:9 ), él sí entiende por qué son como son o hacen lo que hacen; quizás lo que nos parezca locura o irresponsabilidad, o lo que sea, puede tener una causa que no sabemos y un resultado que tampoco conocemos.
Las opiniones y los juicios, las palabras dichas a la ligera porque a veces pensamos que somos mejores, o que tenemos algún derecho extrañamente adquirido para opinar sobre otra persona, es una ligereza innecesaria, porque, ¿quiénes somos para juzgar o siquiera opinar sobre la manera en que otros deciden vivir su vida?
Y si antes de opinar pensamos: ¿cuánto tiempo nos costo a nosotros hacer eso que esperamos o pretendemos que el otro haga?, ¿conocemos todo su contexto (corazón y pensamientos), para saber por qué lo hace o no lo hace?
Y claro, muchas veces lo hacemos porque nos preocupamos por los otros, porque los amamos, pero muchas relaciones y circunstancias podrían salir mejor si nos vestimos del amor de las nuevas oportunidades. Como leía en algo que me enviaron hoy, puede ser lo correcto pero de la manera incorrecta.
Quizás cuando otros hablen podamos decidir no oír y quizás podamos aprender a cerrar la boca antes de reprender a alguien que esté presente o ausente (reprender: Corregir, amonestar a alguien vituperando o desaprobando lo que ha dicho o hecho.) Puede que parezcamos mudos en las conversaciones y que hasta pensemos que no tenemos tema, pero es un ejercicio que desde hace algunos años me ha permitido ver que me gustaba mucho opinar y juzgar… Y podemos descubrir nuevas maneras de conversar.
Salmos 38: 13-14
13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca.14 Soy, pues, como un hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay reprensiones.
Cada vez que leo tus escritos veo a los cielos y me llenó de Paz y esperanza.
Me gustaMe gusta
Gracias, sea toda la gloria y reconocimiento para Dios
Me gustaMe gusta
Muchas veces lo unico que debemos hacer es establecer una buena comunicacion sin pretender enseñar o direccionar solo escuchar y perdinar oara poder avanzar.
Me gustaMe gusta
así es Juan. Gracias por tu comentario
Me gustaMe gusta