Y ahora, ¿para dónde ir?

Uno de los pensamientos más comunes y recurrentes durante la vida de, casi la mayoría, de las personas, tiene múltiples frases y oraciones como sinónimos:

  • ¿Para dónde voy?
  • Y ahora, ¿qué haré?
  • ¿Por dónde sigo?
  • ¿Tendré que volver a empezar y encaminar mis pasos?
  • ¿Éste era el camino?
  • ¿Qué camino debo tomar?
  • Y ahora, ¿para dónde ir?

Hay un hermoso salmo en el que la respuesta puede encontrarse en 9 versos (3 hablan de camino, 2 de sendas, 2 de encaminar, 1 de carrera y 1 de pies) :

Salmos 25 (*)

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día.

Bueno y recto es Jehová;
Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.

10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová,
Porque él sacará mis pies de la red. (RVR 1960)

(*) (solo están los versículos relacionados)

Entonces cuando no sabemos a dónde o por dónde ir, podemos buscar ayuda en quien está dispuesto a mostrarnos el camino, encaminar nuestras sendas y quien sin duda sacará nuestros pies de la red. Tan solo necesitamos ser «mansos, enseñables y humildes» para que Dios, el Señor, Jehová, pueda hacerlo.

 

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