En reuniones, ocasionalmente, las voces hablan sobre quién irá al cielo, cómo podrán ir, incluso se oyen intervenciones con signos de admiración o interrogación para afirmar o indagar si el cielo existe…
Los que creen en la existencia del cielo, emiten respuestas para opinar sobre quién iría al cielo y cómo podrían hacerlo. Se oye hablar sobre la transparencia de las acciones, sobre la integridad de los conductas, de palabras que se enseñan en el colegio como ética, verdad, respeto, honestidad, justicia, etc., ¿las recuerdas?; hay de todo un poco, como se menciona a continuación en palabras de un salmista:
Salmos 24:3-4
3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
4 El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño. (RVR 1960)
Pero hoy leí algo diferente, «El que no ha elevado su alma a cosas vanas», vaya… Si en el alma están las emociones, los pensamientos y la voluntad, se estaría hablando sobre la limpieza de los silenciosos pensamientos y la sanidad de las revoltosas emociones, pero es acerca de ¡elevar el alma a cosas vanas!, y ¿cómo se puede hacer algo así?
Es como permitir al alma levantarse, enfocarse y dirigirse para alcanzar esas cosas que no son vitales ni tan importantes, pero que al desearlas pueden crear pensamientos de confusión y emociones de frustración. Es como si los pensamientos entraran en una tienda imaginaria donde está todo aquello para hacer o tener, y normalmente, son las emociones las que conducen el carro de la compra (la voluntad), llevándonos a pasillos donde ni siquiera sabemos cómo llegamos, buscando en las góndolas cosas vanas que ni siquiera sabemos por qué las buscamos. Así nos encontramos, luego de días, meses y años de desear algo que quizás ni necesitamos. Seguramente, en el recorrido han quedado heridas o nos hemos desviado por no haberlo podido hacer o haber podido eso vano tener.
Y esto, me pareció fundamental para esta época del año en la que en las reuniones, ocasionalmente, las voces hablan sobre los planes del llamado año nuevo…Tengamos cuidado de nuestra alma, para no permitirle elevarse a cosas vanas que nos desvíen o hieran, leve o profundamente, mientras nuestros pensamientos o nuestras emociones llevan a nuestra voluntad de compras a la tienda de las cosas vanas.
Me a gustado la elocuencia con la has explicado y ala vez me han aclarado este término del pasaje
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Filosoficamente interesante, veo que te gusta comentar los salmos, soy de poca lectura eclesiastica con eso no quiero decir que no crea, pero son temas entre El Señor y yo.
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Gracias por tu comentario 😉
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