Esperanza contra esperanza

Hoy leía un salmo que jamás había leído, y mientras lo leía pensaba «pobre David», yo no he vivido algo así… Pero, una frase llamó mi atención:

Salmos 22:18

Repartieron entre sí mis vestidos,

Y sobre mi ropa echaron suertes. (RVR 1960)

Me sonaba conocida la «historia»…

Cuando busqué el versículo con el que se relacionaba (esos pie de página que parecen ilegibles para la vista), me sorprendió ver que me llevaba al libro de Mateo; y más me sorprendí al ver que eso lo había vivido Jesús. Devolví mis ojos al primer versículo y vi que todo lo que el salmista narraba, había sido vivido por el hombre más bueno que ha vivido… Te invito a buscar una biblia y leer el salmo 22 del versículo 1 al 18, así podramos saber de lo que yo te hablo.

Luego entendí que en ocasiones nosotros (o quienes amamos) vivimos o pensamos las siguientes frases:

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

    ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

Todos los que me ven me escarnecen;

Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

Se encomendó a Jehová; líbrele él;

Sálvele, puesto que en él se complacía.

No encontramos a Dios, parece que estuviera distante, parece que no aparece, hasta nos sentimos desamparados…Pero vuelve a leer, el escrito sobre el amparo.

Hay ocasiones en que las palabras de burla (para mí, la forma más barata y poco creativa de llamar la atención) se presentan con audibles sonidos en el presente, o, como palabras ya del pasado, pretenden levantarse en nuestros pensamientos, porque los que están o han estado cerca, levantan o han levantado sus juicios, críticas, comentarios u observaciones sobre ajenas personas a su misma persona.

Así aprendí, que Jesús la pasó muuuuy mal, que incluso se burlaron de él, lo juzgaron con esa incomoda expresión de menear la cabeza y estirar la boca, cuestionaron sus principios y creencias, lo desnudaron, hasta sortearon sus únicos bienes en ese momento, tanto sufría que abandonado se sentía, pero ya conocemos el final de la historia: Dios con él estaba y le dio la más grande gloria.

Aunque (nosotros o nuestros seres amados) pasemos por malos o muy malos momentos, aunque otros levanten sus dedos y usen sus palabras para hacer lo contrario de abonar nuestro terreno; no nos agobiemos o dejemos que nuestros seres amados se agobien, porque ya sabemos que si a Dios buscamos y a él clamamos, su favor para nosotros seguro encontraremos.

Así te deseo que este escrito sea para ti «Esperanza contra Esperanza», como dice Pablo que sucedió con Abraham, en su carta a los Romanos.

Romanos 4:18 

18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. (RVR 1960)

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