La soberbia es como el agua que hierve, sus burbujas se enseñorean haciendo parecer más grande el contenido de la olla, pero mientras tanto el agua se va secando, la sustancia se evapora y si dejamos que siga hirviendo, manchará el interior de la olla ,como dejando una marca de su paso por dentro, casi imborrable de la olla.
La soberbia construye refugios que pueden usarse como escondites, pero pueden llegar a ser casi cárceles porque la soberbia no es amiga de la libertad, lleva veneno al que está dentro y llega a ser casi el único alimento. La tierra adentro se va deshidratando y por esto, las aguas que limpian y purifican no pueden volver a hacerlo.
Humillarse, dejar la soberbia y pedir ayuda a Dios, no es perder ni fracasar, es ganar bendiciones de protección, vida, sabio consejo, amor, refugio, guía, paz, consuelo y libertad.
Por esto, Señor, por favor, cuidanos para que no hagamos de la soberbia una consejera que crezca y se enseñoree al interior nuestro.
Salmos 19:13
13 Preserva también a tu siervo de las soberbias;
Que no se enseñoreen de mí;
Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. (RVR 1960)