¿Cuáles serían los intereses de una deuda de amor?

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«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley» (Romanos 13:8 RVR/1960)

En el sistema financiero los interés son temidos, porque son como una deuda paralela, es una deuda silenciosa que crece de manera constante y casi con vida propia. Los intereses crecen obedientemente al ritmo que les fijaron las partes en el acuerdo que hicieron, el deudor y el prestamista.

En el amor creo que los interés podrían ser esas cargas que crecen de manera paralela cuando no amamos, cuando estamos en deuda, por ejemplo:

  • Cuando queremos decir algo y no lo decimos, crece algo llamado impotencia o frustración.
  • Cuando queremos buscar a alguien para tomarnos un café y no lo hacemos porque quizás le incomodo o no tenga tiempo, crece una sensación de vacío, profunda.
  • Cuando queremos un abrazo, darlo o recibirlo, y no lo hacemos por temor al rechazo, pensando en la posibilidad de oír palabras de burla o crítica, crece un interés casi compuesto que es el temor al rechazo.
  • Cuando queremos consentir a quienes amamos con un rico plato de comida pero pensamos en que se queme o no le guste, se alimenta la desconfianza.
  • Cuando se quiere a alguien y no se le dice, se usa la tasa de interés del silencio, y el silencio seca los huesos (Salmo 32:3)
  • Cuando nos relacionamos con tan altas expectativas de recibir (muchas veces sin darnos cuenta), los intereses son compartidos en cuentas de cobro que emitimos, a través de gestos, sarcasmos o silencios.

Muchos otros ejemplos hay, pero los intereses que se ocasionan por ser deudores del amor siempre son como raíces de amargura que secan el alma y marchitan el ánimo, porque el amor es parte de nuestra esencia y cuando no lo dejamos ser no puede hacer, es decir no puede abrazar, consentir, hablar, desear lo bueno en vez de codiciar, hablar verdad en vez de hablar falso testimonio, regalar en vez de hurtar, sembrar en otros en vez de matar, ser fieles en vez de adulterar, el amor no hace mal al prójimo.

Así que mejor evitemos ser deudores del amor para ser inversionistas de eso que no hace daño a los otros ni a nosotros.

Utilicemos nuestros recursos para ser inversionistas, porque los interés pueden ser como los de un fondo de largo plazo, que nos trae buenos frutos mientras esperamos, o como la inversión en futuros, que son inciertos pero siempre que se invierta en el amor la cosecha será sin temor y será tan abundante que ni los bancos tendrían recursos para pagarnos. Por eso, invertir en el amor es como abrir una cuenta en el banco que no es deudor y siempre paga grandemente, el banco de Papá.

Mateo 6:19-21 Nueva Traducción Viviente (NTV)

19 »No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 20 Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. 21 Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.

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