Poco o casi nada me gusta celebrar las fechas de creación comercial, pero hoy he decidido aprovecharme de la fecha para recordar a aquellos que se han llamado amigos míos pero a quienes yo a veces por miedo, dudas y un buen puñado de varias razones más, he decidido alejar. Muros de roca, hierro y casi impenetrables he construido para evitar que tan bonitas personas se acercan o si quiera rocen mi corazón… ¿Por qué?, es raro y casi dudoso el origen de tal situación pero no más indescifrable que algunos de mis sentimientos o pensamientos, sino que lo digan a quienes dedique estas letras.
Esos muros, la distancia que tejí con mi personaje casi ausente en las vidas de mis amigos (personaje a quién yo dí vida por mi propia decisión), me llevaron a espacios de soledad y silencio, que ciertamente en ocasiones no eran divertidos. Lo sorprendente es que por pequeñas grietas generadas por el desmoronamiento del cemento, en ocasiones se colaban bonitas personitas, con sorpresas que hacían temblar las murallas por gozo, pero, el puñado de extrañas razones que habían erigido las vigas que sitiaban mi corazón se alzaban como celosos centinelas que apagaban el gozo del cariño… Pero el aroma quedaba en el recuerdo. Así pocos momentos como gotas de vida han estado siempre como compañía generando dudas para tan sedienta soledad.
Una tía, antes de irme para España me regaló un libro que decía algo obvio pero evitado por mi actuar: Abrir el corazón permite a las personas acercarse… Conclusión sino hay pocos o casi nadie cerca, por qué será?
Así con bellos angelitos en España aprendí el gozo de la verdadera amistad, la que es de dos puntas: yo y alguien más, sin armaduras. Con momentos mágicos y llaves talladas con amor y paciencia muy bonitas personas de variado origen y edad, fueron la viva imagen de lo que muchas veces oí que era la grandiosa amistad.
Por eso ahora doy gracias a todos los que han sido mis amigos a pesar de muros, ausencias y distancias, gracias por los consejos y buenos momentos, pues como gotas de vida fueron gratos regalos incluso en momentos tan especiales para mí, como en mis grados, mi boda, el nacimiento de mi sobrina… Gracias, y que Papito Dios los bendiga por tanto cariño que me han brindado en la vida real.