¿Cómo te saludas?

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En ocasiones es difícil dar un paso nuevo, tan solo uno puede costar y no porque no sepamos andar, simplemente cuesta hacerlo.

Que desolador puede ser despertarse sin ganas de levantarse, y aun más cuando no se tiene un propósito, es bueno estar atentos a no dejarnos caer en la ruleta de la venenosa rutina porque empezaremos a vivir por costumbre y no por fascinación.

Cuando nos cuesta andar puede ser porque la fe propia se tambalea, y es ahí donde son fundamentales las buenas compañías porque en repetidas ocasiones necesitaremos más su fe en nosotros… Si somos dignos de tanta confianza?, no lo sé, supongo que sí, pues es cosecha de lo que hemos sembrado en diferentes momentos con cada uno de ellos.

¿Qué tanto cres hoy en ti?, ¿qué te dices por las mañanas cuando abres los ojos, acaso te recriminas por algo que no hiciste ayer?, ¿cómo saludas a tu reflejo en el espejo,  te admiras o te avergüenzas?.. Hace poco me decían varias personas, somos nosotros mismos con quienes más hablamos y qué es lo que nos decímos?

Tenemos un regalo que es la vida, y si decidimos no recharzarla es porque la aceptamos, así que creamos que podemos vivir la vida que soñamos, tan solo es una decisión, una elección y a trabajarlo, somo capaces de más cosas de las que creemos, los limites estan en nuestra cabecita., la mano de ayuda más cercana que tenemos es la nuestra.

Disfrutemos la vida, día a día.

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