Buenos días:
Desconozco si crees en algo, y si lo haces no sé en que lo harás, pero yo creo en Papito Dios, en su mamá, su hijo y su espíritu, a quien llamo mi Ruah (aliento de vida).
Que curioso, acabo de ver esta palabra «oro», y pensé en ese dorado y preciado metal, muy valioso que muchos quieren y pocos tienen por esto me dí cuenta de un juego de palabras: si oras tienes oro del más puro, valioso e ilimitado. El oro antes era un elemento de trueque, luego fue el respaldo del papel, bueno, pues orar es la roca para construir nuestra vida, el respaldo de nuestra fe y nuestro intercambio de amor con Papito Dios. La cueva de donde sacas éste «oro» es tu interior y las herramientas tus palabras, el estante para lucirlo es cada día, porque al igual que al mineral hay que sacarle brillo para que no se opaque.
Es verdad que cuando creemos, nos aconsejan (no es orden) que oremos todos los días, y orar no es nada diferente a hablar con quien crees, y cuando construimos éste diálogo hay frases de gratitud, de petición… Como quieras pero no hay diálogo si no hay presencia, y es por esto es indispensable que separes unos minutos al día -al menos- para que el espacio se pueda generar, de lo contrario será imposible que el diálogo se dé.
Antes pensaba que era suficiente hablar con Dios cuando salía todas las mañanas, pero claro, hay distracciones como carros, personas, ruidos y a veces el afán se robaba mis pensamientos y la oración quedaba en un buen intento, pero eso no era suficiente, no era ni respetuoso con Papito Dios, ni responsable con los deseos más profundos de mi corazón que tenían sed de Él que para mí se traduce en: paz, vida e ilusión, pues esto es lo que recibo cuando oro.
Mientras desayunas, o unos minutos de paz antes de salir de casa o en la noche, pueden ser un buen momento para orar, no es complejo ni necesita estructura, solo necesita nuestra intención.
Yo he empezado a hacerlo hace unos días, hice mi horario (como en el colegio) y decidí que por las mañanas al desayunar pondré música y oraré (así también me alimento con calma sin afanes), y por esto hoy mientras oraba oyendo unos minutos de un concierto de Martín Valverve, él nos recomendaba vivir, vivir un día a la vez, porque todos morimos pero no todos llegan a vivir, y esto si que es cierto, a veces nos acostamos pensando en los fracasos del día y nos preocupamos por lo que vendrá en… días, meses o años, ¡CALMA!, un día a la vez, como también dijo él, que el pasado sea como una cava de la que sacas un buen vino para celebrar no para quedarse en él.
Si vas en un bus o en el carro o caminando disfruta las flores, oye las aves, agradece que tienes piernas, cuando te laves la boca concéntrate en lo que haces son solo segundos de cuidado para ti, regálatelos, y si estás con alguien óyelo, míralo ponle atención, lo que pienses de antes o después ya tuvo o tendrá su momento… Un momento, un día a la vez porque la vida es una, el día de hoy solo podremos vivirlo hoy, porque el tiempo no vuelve ni se adelanta, el tiempo es.
Un abrazo y que tengas buen día.