Y por qué no incluir en la hoja de vida o currículo, que se es padre o madre? – Parte 2

Como lo había comentado, habría una segunda parte … Y aquí está:

Durante las últimas semanas he tenido la oportunidad de ver el comportamiento de varias y muy diversas familias (padres, abuelos, hijos y hermanos, principalmente) en un espacio de máxima diversión y descanso: una piscina de Madrid en la época del muy caluroso verano; y créanme cuando digo que ser padre o madre es toda una profesión y además que es solo para competentes.

En la parte 1, mencioné las competencias relacionadas con la prevención de riesgos; la eficiencia, el control del tiempo y la consecución de objetivos; y la flexibilidad y resistencia financiera.

En esta, segunda parte, acudiré a las siguientes competencias para dar reconocimiento a todos los padres y madres que he conocido: autocontrol, planificación, recursividad y adaptación.

Una de las más importantes para permitir a la enseñanza educar, creo que es el autocontrol, para amar sin malcriar ni corregir hasta lastimar. Casi todos los padres quieren «enseñar » a sus hijos lo mejor, pero claro si el control se descarrilla el aprendizaje puede estar marchito por los constantes gritos/golpes, descolorido por la indiferencia o ser diabético por tanta dulzura.

Mientras cuidaba a mi princesa zapatina y ahora que escucho a los padres en la piscina descubro como cada actividad tiene un plan, por más mínimo que sea, aunque el plan sea no tener plan. Se planifica el tiempo, el lugar, las herramientas (comida, ropa, transporte, diversión…), los integrantes (tíos, primos, amigos, abuelos…). Cuando se sale con un bebé casi hasta se llevan pañales y ropa extra como planes de contingencia; con niñ@s el dinero, la comida y los juguetes para suplir los antojos; con adolescentes el plan se ajusta casi que un botiquín de primeros auxilios porque no se sabe lo que pueda suceder y con los hij@s adultos, se construyen los planes.

La palabra recursividad casi no es conocida pero estoy segura que sí es entendida: una caja de leche se vuelve un cohete, a los brazos les salen tentáculos, los platos de comida son la máxima optimización y diversificación de los recursos, cualquier espacio de las maletas es un hoyo negro con infinita capacidad, el control del televisor deja de ser símbolo de poder en la pareja y empieza a ser un parque de diversiones para los bebes… Y ni qué decir de la recursividad que se hace con el dinero, una gimnasia de caucho de la que hablé en la parte 1.

Y por último y no porque no haya más competencias sino porque de esto quería hacer una reflexión y no un ensayo; me queda hablar de la capacidad de adaptación que tienen los padres y madres. Es disco rayado que no se está preparado para asumir este nuevo rol, y es muy cierto aunque se rompa el disco de tantas rayas, pues cada nuevo ser es completamente diferente aunque sean idénticos. Además las circunstancias varían como la sombra de una hoja, nada es igual ni estático y para esto los padres y madres que he conocido son ejemplos de admiración, pues solo así han podido seguir el camino de la vida a pesar de piedras, ríos, desvíos, tormentas, primaveras y otoños… Por todo esto y por lo que a ti se te ha ocurrido mientras leías estos escritos y lo que tú y yo ni siquiera imaginamos, creo que ser padre o madre podría ser un elemento que mereciera una valoración profesional.

Ver la parte 1

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