Muchos conocen mi parte espiritual, pero también muchos la desconocen… En los últimos años he decidido guardarla con mucho celo, solo para mí, pues sufrió mucho y la cuido como a un cristal, pero este blog estaría cojo si la oculto. Ignoro en qué tienes fe, pero como me decía uno de mis mejores amigos cuando tuve mi caída en la fe: es necesario creer en algo; y eso que él decía ser ateo.
Papito Dios, mi Abbá, mi creador, hoy junto al puente del Rio Manzanares, mientras la luz de la luna intenta brillar a través de las abundantes nubes que anuncian el final de una caprichosa primavera, y con el reflejo de los bombillos en el agua, he decidido hacerte parte de mi blog, porque eres más parte de mi vida que las prendas que visto y los recuerdos que aunque soy joven me son esquivos.
No puedo dejar de contar las maravillas que por fe has hecho en mí, solo te pido que las líneas que contarán nuestra relación las cuide nuestro ruah como el paráclito de la verdad que sabe ser.
Papito Dios, gracias porque siempre me das cosechas que ni en mis pequeñas manos caben; gracias porque ahora es el momento de recoger y disfrutar. Como mi padrino y maestro de fe me dice: tu das sentido a todo, y ahora descubro con el sonido del rio que se abre paso por la exclusa y me deja un exquisito olor de mi infancia, que tu mis desiertos los haces cosecha. Gracias por tantas bendiciones.
Desconozco si crees, quieres creer o no se te antoja creer, solo te doy fe de que si crees no recibirás el vacío a cambio, pues puede que tu entrega se demore o sea diferente a lo que deseas, pero algo bueno siempre te llegará, tus manos vacías dejarán de estar.